El Amazonas, considerado como el "pulmón del mundo", tiene una magnitud de alrededor de 7.05 x 106 km2 de zona selvática, y merece especial atención porque es uno de los más diversos ecosistemas en el mundo (Anderson, 1990). Tiene un gran potencial económico debido a los alimentos y farmacéuticos derivados de las plantas de la selva, que se ven afectados por la deforestación, debido a la continua tala de árboles, eliminando así cada vez más especies adaptadas al medio ambiente de la selva. También, la cuenca del amazonas contiene entre el 40% y 50% de las especies de la tierra (un rango estimado de 2 a 30 millones de especies (Kishinami, 1996) muchas sin clasificar aún), incluyendo especies terrestres y acuáticas, de las cuales 27.000 están en peligro de extinción por la tala de unas 1.800 hectáreas de bosque cada hora. Esta inmensa diversidad es debida, en gran parte, a las repetidas contracciones y expansiones de la selva durante el Pleistoceno.

El Amazonas fue bautizado así por el conquistador Francisco de Orellana quien en 1541se vio atacado por tribus de la selva americana en las que predominaban las mujeres. Los cierto es que el amazonas impresiona más por su arrogante exuberancia, que por quienes la habitaron en un pasado.

Actualmente el amazonas puede tener una deforestación total de aproximadamente unos 500.000 km2, aunque los datos varían entre unas fuentes y otras, pero la rata de deforestación se acerca a los 19.000 km2/año. El gobierno del Brasil, que posee el 60% del territorio de la selva amazónica, se ha preocupado mucho por este problema, y ha establecido decretos en los que sólo el 20% de la amazonía brasileña puede ser "limpiada" únicamente para ejercer la agricultura y cancelando las licencias de las compañías explotadoras de madera que mostraran irregularidades (Kishinami,1996). De este modo la deforestación bajó en un 10% durante el año de 1996.

Las principales causas de la deforestación en la región amazónica son complejas y merecen un análisis detallado. Pero tal vez una de las razones de la deforestación es la sobrepoblación que hay en esta zona. Solamente el Brasil tiene una densidad de población de aproximadamente 23 personas por km2, además de la tasa de desempleo y de inmigración; debido a esto los habitantes se ven obligados a buscar lugares menos poblados donde puedan despejar la selva para levantar cultivos.

Muchos de los países que hacen parte de la cuenca amazónica, necesitan exportar bienes para reducir su deuda externa, y la selva del amazonas ofrece productos que pueden contribuir con algo de ese capital. También los incentivos gubernamentales por el aprovechamiento de la tierra hacen que la economía se mejore, pero logra todo lo contrario con la ecología, haciendo así que se promueva la deforestación en esta región. El desarrollo socioeconómico y la política pueden también llegar a ser causantes de la deforestación.

Más de la mitad de la lluvia de la cuenca amazónica proviene del agua evaporada de la misma selva. La deforestación masiva provoca una pronunciada reducción en la lluvia selvática, haciendo que bajen los niveles de fuentes hídricas y de humedad ambiental. Además, las selvas tropicales húmedas, contienen aproximadamente el 35% del carbono de la tierra; si este carbono es liberado en la atmósfera, puede contribuir sustancialmente al calentamiento del globo. Pero el mayor peligro de la deforestación tropical está en la pérdida de la diversidad genética. La continua destrucción de las selvas tropicales, inevitablemente acarreará una extinción masiva (Anderson, 1990). Si esto ocurriese, se eliminaría una gran herencia genética de valor estético inevitable, además de los servicios ecológicos que presta, como por ejemplo la polinización, la dispersión de semillas, etc. Otro problema existente, particularmente en las épocas secas del año, es la ocurrencia de inmensos incendios forestales, los cuales afectan gravemente al ecosistema. Ha habido incendios que cubren áreas hasta de 600 Km 2. La deforestación en la selva amazónica se viene practicando desde hace aproximadamente 12.000 años, con la llegada de los humanos, los cuales limpiaban zonas para practicar la agricultura, pero desde hace tres décadas, las ratas de deforestación crecieron en forma exorbitante. Por lo tanto los gobiernos han decidido emprender una acción inmediata ante este suceso que afecta a todo el mundo. El desarrollo en gran escala del amazonas comenzó en los años 80. Tal desarrollo despejó grandes secciones de la cubierta forestal natural. Pero la selva cubrió rápidamente las áreas despejadas; infortunadamente este nuevo crecimiento no tiene la diversidad de la cubierta original. Este declinamiento en la diversidad afecta tanto a la vida animal como a la población humana, debido a que las plantas y los animales de los que ellos dependen, se extinguen.

En este problema de la deforestación no sólo sufren las especies terrestres, pues las especies acuáticas, en particular las del Río Amazonas, también se ven afectadas. Este Río es considerado como el segundo más largo del mundo, después del Nilo, y tiene aproximadamente 2000 Km de largo. Durante los años 80 se hizo un estudio en el cual encontraron aproximadamente entre 1200 y 1500 especies diferentes de peces, pero en estudios recientes esta cantidad ha bajado a 400, lo cual indica una disminución de casi la tercera parte de la diversidad del río. La deforestación juega un papel importante en la disminución de la población ictiológica, particularmente en Manaos, y esto es debido no sólo a la pesca excesiva, sino también a la desaparición de la alimentación de los peces, porque la gente corta los árboles y el ganado y los búfalos de agua se alimentan del pasto acuático.

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